Ropa interior
Zeus el padre de todos los dioses acostumbraba
que su sastre siempre le hiciera sus ropas ya que para él era muy importante
tener ropa única, un día ordenó a su
sastre que le hiciera algunos pantalones, pero como este era muy estricto le
ordenó hacerlo pero sin desperdiciar un solo metro de tela y como este siempre
viajaba al Olimpo en el dragón de dos cabezas le era muy difícil transportarse,
entonces solo llevó el trozo de tela que pensaba utilizar.
Inmediatamente
se puso a coser sus pantalones, y como le sobro un poco de tela hizo unos
pantalones muy cortos (arriba de la rodilla) y al darse cuenta pensó que no le
gustarían a Zeus, entonces trato de esconderlos arrojándolos al Océano, pero Poseidón
se dio cuenta y le avisó a Zeus, este fue a donde estaban, los sacó y se los
quiso probar entonces él se dio cuenta que no se veía bien y se puso sus
pantalones encima pero se dio cuenta que así era más cómodo andar.
Entonces
buscó a su sastre y le llevo una tela hecha de puro algodón y para perdonarlo
le ordenó que hiciera más pantalones cortos.
Con
el paso del tiempo Zeus decidió ponerle un nombre, como este pantalón corto se
usaba debajo de la ropa, le llamo ropa interior y con el tiempo fue
evolucionando hasta convertirse en un calzón.
Lágrimas de la tierra
Los
dioses supremos, que vivían como sombras en el mar de las tinieblas, se
reunieron un día para crear algo que los hiciera dignos de su fuerza sobre toda
la existencia. El problema era que no sabían qué hacer. Sabían que tenían que
hacer una base para poner su obra, así que crearon a la tierra, lo
suficientemente grande y fuerte como para cargar a lo más pesado del universo,
pero, aun no se decidían por qué hacer realmente. Algunos dioses empezaron a
crear una torre muy alta a la que llamaron el Everest, pero al ver el
descontento de los demás, dejaron la obra a la mitad e intentaron hacer algo
mejor.
Los
días pasaban y hacían cosas maravillosas, sin embrago, nunca estuvieron
contentos con los resultados; hicieron grandes extensiones de suelos líquidos,
así como una capa que protegiera a la tierra de todos los males que había en el
universo, también decidieron darle vida para que las cosas no fueran estáticas.
Al fin de sus creaciones, la tierra era la esfera más hermosa de todo el
universo pero aun así los dioses no estaban contentos y, como la tierra ya
tenía vida, también esta era un ser muy feliz que se alimentaba de la luz
brillante del gran poderoso rey sol.
Para
este momento, las creaciones habían sido tantas que ya no podían controlar todo
lo que habían hecho y resignados de que nunca iban a poder hacer algo realmente
digno de ellos, decidieron como última creación, hacer un simple ser que
organizara a la vida en la tierra. Empezaron con una silueta muy rara sin forma
de algo y completamente inútil. Los detalles siguieron creciendo y cada vez
iban perfeccionando más a ese ser de tal forma pasaron años y no terminaban de
hacer su última creación. Todos pusieron un granito de arena, pero a alguien no
le estaba gustando ese nuevo ser que poco a poco iba haciéndose más complejo,
así es, a la tierra.
Después
de que la tierra vio que los dioses estaban creando algo mejor que ella, esta
decidió hacer algo que los dioses no
habían creado y con el fin de matar al ser que ya había sido por fin terminado.
A éste nuevo ser lo llamaron “hombre” y fue
puesto sobre la tierra para
organizarla. En seguida la tierra, empezó a deshacerse del hombre. Se sacudía
fuertemente, lanzaba su furia desde su interior como grandes bolas de fuego,
agitaba las aguas del mar contra el suelo seco y se quemaba a sí misma para
poder destruir el rastro del hombre.
Al
ver los dioses éste caos, decidieron castigar a la tierra gravemente y para
esto, la cubrieron con manchas blancas de tal forma que ya no se veía tan
brillante y azul como su aspecto original. Desde ese entonces la tierra quedó
manchada por siempre y para poder limpiarse, llora con todo lo que puede, al
mismo tiempo que sigue intentando deshacerse del hombre con la esperanza de
volver a ser el ser más hermoso y perfecto del universo.
Autores:
Samuel Muñoz Aguilar
Yazmín González Luna
Maricruz Suarez
Anorexia
Afrodita,
era la diosa del amor y la belleza, estaba casada con Hefesto, dios del fuego,
pero no estaba enamorada de él, un día conoció a Ares y quedó enamorada de él.
Tiempo
después de conocerse tuvieron una hija llamada Marinéala que a pesar de ser la
hija de Afrodita, la mujer más hermosa de todas, era muy fea, era de estatura
muy baja, muy pecosa, con peso de más, en pocas palabras poco agraciada, como Afrodita
no podía soportar que tuviera una hija tan fea, le pidió a Zeus el padre de los
dioses y de los hombres que enviara a su hija a las profundidades de la tierra
donde nadie pudiera verla y evitar que se siguieran burlando de la hermosa Afrodita.
La
pobre Marinéala lloraba todas las noches en su pobre refugio en las
profundidades de la tierra lamentando su fealdad y tratando de encontrar una
forma para que cuando la encontrara su madre la quisiera y se sintiera
orgullosa de ella, esto es lo que pensaba la pobre Marinéala, pues ella no
sabía que su madre era la culpable de que ella estuviera en ese terrible lugar.
Un
día estaba la pobre Marinéala sentada mirando al vacio cuando Hades el dios del
inframundo se enteró que la hija de Afrodita estaba en las profundidades de la
tierra y fue a visitarla y a darle la noticia que su madre se avergonzaba de
ella y además que fue ella quien le pidió a Zeus que la enviara a ese lugar, Marinéala
al ver que los días pasaban, los meses y los años también y que su madre no
había ido por ella, abrió los ojos por fin, la pobre estaba destrozada al saber
que su madre no la quería, se deprimió tanto que dejó de comer y al ver que
estando más delgada se parecía algo a su madre, pidió a Hades que llamara a su
madre para que la pudiera ver que ya no era tan fea como antes. La hermosa Afrodita
bajó a las profundidades de la tierra donde estaba su hija pero ella aun así la
rechazó por que ahora se veía aún peor, pues de ella casi solo quedaban huesos,
un cuerpo sin fuerza y enfermo, Afrodita no pudo verla así que huyó de ahí y
volvió a abandonar a su hija, Marinéala al ver que su madre la rechazó por
segunda vez murió por el dolor que esta le provocó, al saber de esto el padre
de Marinéala, Ares, se quiso vengar de Zeus enviándole la maldición de morir
como su hija pero el gran Zeus se dio cuenta y desvió esta maldición a la
tierra donde hasta ahora se sigue pagando con la muerte de muchas jóvenes que
mueren de anorexia tratando de agradar a los demás.
Embarazo no deseado
El dios Zeus tuvo muchas
hijas, en especial Afrodita era hermosa tenía unos ojos resplandecientes, un
cabello brilloso y lindo y una sonrisa que envolvía a cualquier hombre, ella
era la diosa del amor y la belleza.
Narciso, era el hombre más
guapo y hermoso del mundo pues cualquier mujer quería con él.
Afrodita se enamoró de
Narciso porque él era el más apuesto de todos, mas él la rechazaba porque ella
era muy extrovertida y a cualquier dios que Afrodita encontraba (y sintiera
atracción) ella lo seducía.
Un día Afrodita lo
encontró y lo sedujo pero él no cayó en su trampa, Narciso le dijo que a él la
única que le importaba era Artemisa ya que aunque fuera muy hermosa, jamás se
fijaría en ella.
Afrodita furiosa fue en busca
de Artemisa y le dijo que aunque Narciso estuviera enamorado de ella, iba a
hacer todo lo posible para tenerlo a su lado, como Afrodita era hija de Zeus le
pidió que se deshiciera de Artemisa para que no interfiriera entre ella y
Narciso, pero Zeus no le cumplió ya que Artemisa era prácticamente de su
familia y los dioses no castigan a otros dioses. Mientras tanto Afrodita
tenía otro plan, seducir a Narciso definitivamente y tener un hijo con él, para
así tenerlo con ella. Un día mientras Narciso llegaba de ver a su padre
el dios Cefiso, Afrodita, que se hizo parecer a Artemisa,
logró su cometido y lo logro seducir.
Pasaron
los días y Afrodita no encontraba a Narciso, pero ella ya estaba embarazada.
Afrodita
no quería tener al bebé, ya que solo lo quería para tener a su lado a Narciso.
Pasaron, días, meses, pero no lo encontraba, Afrodita muy furiosa tuvo al hijo
pero, era un hijo no deseado al que nunca quiso.
Pasó el
tiempo y se enteró que Narciso vivía con Artemisa y que tenían un hijo llamado
Teseo. Pronto se dio cuenta que no había valido la pena tener un hijo sólo para
“amarrar” a un hombre que no correspondía a su amor.
Autores:
Anahi Rosales Ramos
Carlos Augusto Camacho Becerra
Alma Ivonne Santos Román
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